Imagen e intencionalidad comunicativa.

Para la generación tanto de las imágenes manuales como de las técnicas, quien las produce usa diversos instrumentos y toma decisiones técnicas y estéticas, que hacen que la imagen presente características que la diferencian de la percepción directa de la realidad. Más adelante profundizaremos en estas decisiones, instrumentos y técnicas. Sin embargo, ahora, es muy importante tomar conciencia de que el aspecto que presenta una imagen registrada por medios técnicos no coincide con nuestra percepción de la realidad; para ello, examinaremos un caso.

Las fotografías que aparecen a continuación representan a la misma joven; han sido tomadas una tras otra, en el mismo lugar, con un encuadre similar, la misma cámara y película; sin embargo no son iguales, existen diferencias entre ellas, diferencias debidas a las decisiones tomadas en función de una intención comunicativa.

Las decisiones adoptadas en la toma han dado como resultado que, de las imágenes obtenidas, una de ellas nos parezca la de una jovencita bastante atractiva (Fig. 19), mientras que la otra la percibamos como realmente fea y desproporcionada (Fig.18). Imagen y realidad difieren.

La diferencia de aspecto entre los dos rostros se debe al empleo de objetivos de distinto tipo.

El retrato de la derecha (Fig. 18) se ha tomado utilizando un objetivo gran angular y desde muy cerca del sujeto; las proporciones del rostro se han alterado, los elementos más próximos a la cámara parecen más voluminosos y los más alejados, menores; dichas características dan como resultado un aspecto poco atractivo.

El retrato de la figura 19 se ha efectuado con un pequeño teleobjetivo, algo más retirado de la modelo, para conseguir que en la imagen se conserven las proporciones reales de su rostro.

La diferencia entre las dos representaciones nos muestra como, incluso tratándose de imágenes registradas, el grado de iconicidad puede variar. Ni la fotografía (ni el cine o vídeo que son desarrollos de ella) presentan la realidad tal cual es, (todos tenemos fotos en las que decimos que nos parecemos más o menos). Los medios técnicos que se empleen para registrar una imagen afectan al parecido que le adjudicamos con respecto a la realidad, es decir, al grado de iconicidad o analogía entre la imagen y la representación mental que nos hacemos del modelo.

Las decisiones estéticas del autor de la imagen también influyen en el resultado. Cuando hablamos de decisiones estéticas no nos referimos únicamente a las producidas por los elementos técnicos, por ejemplo, la elección de un objetivo u otro, que producirá resultados diferentes; aludimos a otras como la actitud y gestos mostrados, el momento en que se efectúa la toma de la imagen, la selección que se hace de lo que se va a mostrar, el punto de vista, la iluminación, etc.. , todas estas decisiones afectan también al aspecto de la imagen y, por tanto, al conocimiento o idea de la realidad que se formará quien perciba esa imagen.

Consideremos, por ejemplo, cómo afecta el punto de vista a la imagen. Mucha gente, al ser retratada, habla de su «lado bueno» y procura que la retraten desde el mismo (los aficionados a la lectura de las llamadas «revistas del corazón» tal vez recuerden la anécdota del enfado de Julio Iglesias con un fotógrafo, amigo suyo, que publicó
una foto tomada desde «el lado malo», lo que terminó con la mencionada amistad).

La preocupación por esta selección de la realidad, para comunicar una imagen determinada y no otra, no es tan moderna; no aparece con la fotografía, sino que es anterior a ella.

A lo largo de la historia, desde el momento en que los pintores empiezan a elaborar retratos, hay muchos casos curiosos de elección del lado bueno o de elección de un punto de vista que permita ocultar algo que no se quiera que quede representado. Un retrato de perfil, a veces, puede deber su origen a un defecto que se quiere ocultar en el otro lado del rostro, como en el caso del retrato que hizo en 1645 Piero della Francesca a Federico de Montefeltro (fig. 20 bis), que tenía una cicatriz en el lado derecho de la cara.

Veamos otros ejemplos:

El famoso retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares, por Velázquez, presenta una curiosa colocación, pues aparece de espaldas y con el rostro vuelto hacia el espectador; el motivo de tan peculiar representación podía ser que tenía una prominente barriga y era algo cargado de espaldas, aspectos que no convenían nada a la imagen victoriosa de quien controlaba el gobierno de España y que, al retratarle de ese modo, quedaban disimulados.

El retrato de la figura 21, al estar tomado de perfil, oculta un ojo morado, que se ve en el retrato de la figura 22.

El retrato de la figura 23 es inquietante, al haberse empleado una iluminación desde abajo (que produce sombras misteriosas) y un punto de vista situado por debajo de la modelo.

En el de la figura 24, se transmite una sensación de tranquilidad, producto de una iluminación regular, que deja ver todo el rostro sin que se produzcan extrañas sombras y porque el punto de vista se corresponde con el de los ojos del personaje.

En las imágenes registradas por medios técnicos influyen los elementos que intervienen en el proceso.
Las imágenes son una visión particular de la realidad, elaborada a partir de los instrumentos que se utilizan y de las decisiones e intenciones del que las produce.

Las imágenes producen sensaciones en el espectador y estas deben ser tenidas en cuenta por quienes las crean o las seleccionan. Los fotógrafos, los cámaras de cine y televisión, directores, publicistas, editores, etc. (los emisores) conocen los recursos que deben emplear para ello y toman las decisiones necesarias para conseguir los efectos que crean convenientes; eligen el medio más adecuado (foto, cine, televisión, prensa) para transmitir los mensajes (imágenes) dirigidos a nosotros (los receptores) en sus fotos de prensa, anuncios, noticiarios, espectáculos, campañas publicitarias o películas, que siempre encierran una intención comunicativa.

Imagen y realidad no sólo son diferentes, sino que las imágenes registradas pueden falsear la idea que nos hagamos de la realidad.

Las imágenes registradas influyen en la creación de imágenes mentales, tanto de las realidades que conocemos directamente, como de las que no conocemos.

Las deformaciones y transformaciones debidas a los medios empleados o a las intenciones comunicativas hacen de la imagen una versión personal de la realidad (casi una opinión sobre la misma); de este modo, una imagen registrada se presta a ser manipulada, consciente o inconscientemente, por quien la realiza o difunde.

A través del conocimiento de la realidad que alcanzamos por medio de la imagen, también se pueden manipular nuestras ideas sobre la realidad representada o influir sobre ellas.

 

Recuerda:

El aspecto que presenta una imagen registrada por medios técnicos no coincide con nuestra percepción de la realidad.

Los medios técnicos que se empleen para registrar una imagen y las decisiones estéticas tomadas afectan al grado de iconicidad o analogía entre la imagen y la percepción visual directa de la realidad.

Las imágenes registradas pueden falsear nuestra idea de la realidad, puesto que influyen en la creación de imágenes mentales.

 

Actividades recomendadas 3
1. Busca imágenes en las que aparezcas, escoge varias entre las que no haya pasado
demasiado tiempo, y compáralas. Observa con atención las diferencias existentes
entre las mismas, sobre todo entre una hecha en una cabina automática y otra
hecha por un fotógrafo; compáralas también con las fotos familiares en las que
aparezcas. Si dispusieras de una grabación en vídeo donde aparecieses, observa
las diferencias con las representaciones fotográficas. Si además tienes algún retrato
tuyo hecho a mano, dibujo o pintura, compáralo con las imágenes anteriores.
2. Busca en los periódicos retratos de una misma persona, recórtalos, si puedes, y
compara la diferencia entre las representaciones, los gestos, los puntos de vista, la
iluminación… Piensa qué intenciones tenía quien las hizo o quien las seleccionó
respecto a las sensaciones que quería producir en el espectador.

 

 

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