El emisor y el receptor en el proceso de comunicación mediante la imagen.

Las imágenes, como los escritos, tienen un autor que comunica impresiones, ideas, sentimientos, informaciones…. El autor concibe, produce o ejecuta la imagen, ayudándose de materiales, técnicas y útiles determinados (fotográficos, videográficos, cinematográficos…). Al elaborarla le guía una intención comunicativa: suministrar una información, incitar a la compra, convencer, denunciar, agradar…que culmina al ser exhibida públicamente en un libro, una revista, una valla publicitaria, imágenes televisadas…etc.

Cuando nosotros observamos esa imagen estamos participando, como receptores, en el proceso de comunicación.

Sin embargo, constantemente percibimos imágenes que no habían sido confeccionadas pensando en nosotros, desde las fotos de anuncios antiguos y cuadros de otras épocas, a imágenes provenientes de otros países o culturas.

Ejemplo

Si observamos la imagen de este ídolo asiático, veremos que tiene entre sus dientes y garras, pequeñas figuras humanas; de modo inmediato, acudirá a nuestra mente la sensación de horror y crueldad, que despierta la representación de un ser peligroso y maléfico, similar a nuestro conocido demonio.

Pongámonos ahora en el lugar de una persona que nunca haya visto una imagen de Cristo, ni haya oído hablar de él, por ejemplo, un habitante de una isla apartada de la civilización a la que llegasen unos misioneros y le enseñasen, sin poder explicar su significado pues desconocen su idioma, el rostro de Cristo muerto con las señales de su padecimiento, intentando darle a entender por señas que era su Dios. Seguramente el indígena se sentiría desconcertado ante una imagen tan cruel y lo más natural sería que acudiesen a su mente sensaciones de horror y de desconfianza ante los misioneros que le mostrasen tal imagen, asociada al sufrimiento y la tortura. Sin embargo, para nosotros, que hemos sido educados en la cultura cristiana, su visión genera sentimientos de respeto, de piedad y adoración, pues conocemos el motivo de su martirio.

En estas situaciones de comunicación se interpretan los mensajes de modo diferente a como lo habrían hecho sus destinatarios directos. La situación de comunicación ha cambiado y, con ella, el sentido del mensaje.

Para atribuir el mismo sentido a los mensajes comunicados mediante imágenes, es necesario que el emisor y el destinatario com artan

a) El referente:

Es decir, un conocimiento del objeto representado que permita identificar la imagen como representativa de algo.

En la siguiente figura percibimos unos objetos que nos es difícil identificar. No los asociamos con la representación de algo concreto, sólo podremos hablar sobre su forma, proporciones, color…. No sabemos tan siquiera darles un nombre, no podemos identificar su referente.

Sin embargo, si fuésemos hindúes lo reconoceríamos como una imagen sagrada. Se trata de una representación del «lingam»; o atributo masculino del dios Shiva, símbolo del mismo y objeto de veneración para los adeptos a su culto.

 

b) El código o repertorio cultural:

Además de reconocer y poder dar un nombre a lo representado, en la interpretación de las imágenes es fundamental la posesión de un código o repertorio cultural.

El conocimiento de los códigos culturales permite la asociación de imágenes con conceptos (paloma = Paz o Espíritu Santo, cruz = Cristianismo, rueda = budismo…).
Los códigos culturales son variables; en la cultura europea occidental el blanco es color de pureza, mientras que en la oriental es de luto y muerte. Según nuestros códigos culturales el «lingam» hindú es una representación que podríamos tachar de obscena, mientras que según los códigos de otros cientos de millones de personas es sagrada.

En la siguiente figura podemos reconocer el referente, lo que representa: es un hombre desnudo, de pie en actitud estática, con formas vegetales rodeando sus muslos y brazos. Podemos intuir que es un personaje importante, (sólo se suelen hacer estatuas en piedra de los que lo son), ¿de tipo religioso tal vez?…Nuestro análisis no puede ir más allá porque desconocemos el repertorio cultural que le da sentido.

 

Para los que conocen ese repertorio cultural se trata de la imagen de uno de los profetas de la religión «jainista», que predica la no violencia y el ascetismo entre otros ideales. Se trata de la imagen de Gomateshvara, mentor, además, de una secta conocida como «la del atuendo espacial», por considerar las ropas como una segunda prisión para el alma, ya bastante prisionera en el cuerpo, según sus adeptos.

Los que no conocen los repertorios culturales que impregnan una imagen no pueden interpretar correctamente su significado.

El mensaje icónico es efectivo cuando emisor y destinatario tienen en común el referente y el código, o repertorio cultural, del mensaje visual.

Recuerda: Las imágenes tienen un autor al que guía una intención comunicativa que culmina al ser exhibida públicamente.
Para poder participar en el proceso de comunicación, que supone observar una imagen, tenemos que conocer el referente y el código o repertorio cultural.

Actividad recomendada 3
1. ¿Has visto alguna vez una representación de un objeto que te resultase desconocido? Como no sabías cuál era el referente, no podías saber tampoco qué representaba su imagen. Intenta encontrar una representación de la que no conozcas el referente e investiga de qué se trata.
2. Ve a una biblioteca y busca imágenes en una enciclopedia de arte, intenta averiguar a quién representan y el sentido de la historia que se refiere a ellas; estarás informándote sobre repertorios culturales que no conoces. Al hacerlo tu interpretación de la imagen será más exacta, es decir verás reducido su grado de polisemia. Si lo prefieres, utiliza la presente imagen que te proporcionamos para facilitarte la labor:

Si hubieses encontrado esta imagen en un libro de arte seguramente llevaría un pie de foto donde pondría algo así como «Gorgona» o «Cabeza de la Medusa Gorgona». Si la imagen no tuviese pie de foto o no estuviese conectada a un texto sino aislada, puede que, si no conocieses el referente, no vieses más que una representación escultórica de un ser fabuloso un tanto inquietante. Sin embargo, al conocer el nombre que se le adjudica para denominarla y diferenciarla de otros seres u objetos, estás en condiciones de ir más allá e indagar ¡qué es eso?, ¡qué representa en realidad?, pues el nombre por sí mismo no dice nada si no conocemos el código o repertorio cultural al que pertenece.

 

¡Cómo obtener información sobre el repertorio cultural? Es uno de los casos en que es imprescindible consultar un diccionario enciclopédico; busca la palabra Medusa o Gorgona, (atención: tiene que ser un diccionario enciclopédico bueno, si no puede que esta acepción de la palabra «Medusa» no esté incluida), además puedes buscar también la palabra Perseo. Si tienes alguna duda consulta con el tutor o tutora.

 

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